El bálsamo que se queda donde lo pones.
Se funde con el calor de las manos y acompaña un masaje lento y localizado.
Para zonas musculares y articulares cargadas. Su textura facilita un masaje pausado y localizado. Fórmula sin agua, elaborada con aceites, cera de abejas, vitamina E y botánica, sin perfume artificial.
Hecho a mano en Almería, en lotes pequeños.
Lumbares que nunca ceden. Nuca tensa al final del día. Calambres nocturnos. Hombros que cargan demasiado. Althea entra justo ahí, donde el cuerpo lleva tiempo pidiendo atención.
Base oleosa densa que no desaparece. La cera de abejas crea una película sobre la piel que mantiene los activos donde deben estar, durante el tiempo que necesitan para actuar.
Árnica, cáñamo, romero, ruda, copaiba e incienso. Plantas con siglos de uso para el alivio muscular y articular. Sin enmascarar con perfumes. Sin diluir con agua. Solo lo que hace falta.
No lleva agua. No necesita conservantes agresivos. Un ungüento puro de aceites y cera, que dura más, penetra mejor y respeta la piel sin interferir con su equilibrio natural.
Toma una pequeña cantidad con la yema del dedo. El ungüento se funde con el calor de la piel.
Aplica sobre la zona dolorida con un masaje lento y profundo. Sin prisa. El cuerpo necesita tiempo para escuchar.
Insiste en círculos en los puntos de mayor tensión: lumbar, nuca, hombros, pantorrillas o articulaciones.
Úsalo 2–3 veces al día mientras dure el malestar. Respira. Escucha tu cuerpo. Althea no actúa con prisa.
Uso externo exclusivamente. No aplicar sobre heridas abiertas, piel irritada o mucosas. No usar durante el embarazo ni la lactancia. La ruda puede sensibilizar ante la exposición solar: evitar aplicar en zonas expuestas antes de salir al sol. Mantener fuera del alcance de los niños. Suspender su uso si aparece irritación. Realizar prueba previa en zona pequeña si la piel es muy sensible.
Cuando duele, no necesitas magia. Necesitas que algo real esté donde tiene que estar.
Cada ingrediente de Althea tiene una función concreta. No hay rellenos, no hay agua, no hay perfumes que disimulen. Solo una base oleosa densa que penetra con el masaje y resinas botánicas que permanecen donde el cuerpo las necesita.

Aceite de Cáñamo Virgen
Base portadora principal. Antiinflamatorio natural, alto en ácidos grasos insaturados. Aporta deslizamiento y confort en el masaje.

Cera de Abejas
Estructura sólida del ungüento. Crea una película semisólida sobre la piel que mantiene los activos en la zona y prolonga su efecto. Sin ella, no hay ungüento: solo aceite.

Macerado de Árnica
Activo botánico lipófilo clásico para el confort muscular y articular. Se incorpora en aceite de girasol para una absorción completa y sin residuos.

Aceite de Neem & Jojoba
El neem aporta carácter y protección botánica. La jojoba mejora el tacto del masaje y estabiliza la fórmula. Dos aceites secundarios con función clara.

AE Romero & Laurel
Aceites esenciales rubefacientes que estimulan la circulación local, alivian la rigidez y aportan la sensación de calor profundo que caracteriza a Althea.

Copaiba & Incienso
Resinas botánicas de alta permanencia. Profundizan el efecto de la mezcla, modulan la respuesta del tejido y redondean el perfil balsámico de Althea. Nada que no sirva.
Ingredientes en orden decreciente de concentración.
Nos gusta que sepas exactamente lo que llevas en la piel. Sin tecnicismos, sin escondites. Aquí los mismos ingredientes con su nombre de siempre. Contiene aceite esencial de ruda: evita la exposición solar directa en la zona aplicada durante al menos 12 horas.
Lo que hay dentro, en claroLo que usaríamos junto al ungüento
Cuando el dolor es muscular profundo, Fortem entra donde Althea prepara el camino. Gaulteria, menta, helichrysum y copaiba en roll-on de aplicación directa. Primero el ungüento, después la sinergia. El cuerpo lo agradece en silencio.
14,50€
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